El amarilleamiento de los tubos de silicona transparente tiene varias causas, siendo la predominante en la mayoría de los entornos de servicio el envejecimiento termooxidativo: la exposición prolongada al calor provoca la oxidación de las cadenas poliméricas, generando grupos cromóforos que absorben la luz visible. En los tubos curados con peróxido, en particular, los residuos de descomposición del agente vulcanizante —como los ácidos orgánicos— contribuyen directamente al amarilleamiento, ya que permanecen en la matriz del material tras el curado y reaccionan con el tiempo y el calor. La exposición a los rayos UV desencadena la fotooxidación mediante un mecanismo independiente, mientras que el contacto con óxidos de nitrógeno, ozono o ciertos productos químicos presentes en el ambiente puede provocar la decoloración de la superficie de forma independiente.